El vuelo fue mucho más corto de lo que pensé. Por primera vez después de muchos años practiqué mi alemán con la aeromoza. No me tomo negativo que me contestó en inglés. Más bien me tomo muy positivo que me entendió lo que dije y le echo la culpa a mi acento y no a mis habilidades lingüísticas -lo cual es muy efectivo en confusiones laborales, personales, etc-. Llegué a Frankfurt, busque una banca vacía, me acosté y pude dormir muy bien por una hora lo cual fue un lujo considerando el ritmo de la semana. El vuelo a Bilbao fue relativamente corto, llegué al aeropuerto y mis cajas en la que estaban la bici y 3 de mis mochilas ya me estaban esperando. Llegó todo perfecto.

El clima estaba bastante más frío de lo que esperaba. Iñaki llegó al poco tiempo y nos quedamos de ver para comer con Olga, su goddess, en el centro de Bilbao. Sin conocerla antes, me pareció alguien muy familiar con quien pude establecer una relación de amistad muy rápido. Comimos en un lugar tipo ‘menú’ que sería algo como comida corrida en México, pero de excelente calidad. Ensalada con boquerones, pescado al horno con ajo frito en aceite de oliva y flan de postre acompañado con un Rioja bastante decente.

Comparando Bilbao con Filadelfia, a ambas se le puede ver cosas nuevas y otras que se han quedado igual en décadas atrás. En el caso de Filadelfia, y quizá EU en general, hay mucha modernidad en cuanto al acceso a la tecnología, formas de generar ingreso, y la comodidad si bien no es necesariamente moderna, el encontrar restaurantes o tiendas abiertas a cualquier hora del día es algo que se aprecia. Sin embargo, EU da el sentimiento de que su auge fueron los 80s ó 90s y no ha progresado desde entonces: la dependencia de los coches / falta de modernidad en transporte público, la mentalidad de la gente que tener más es mejor, o la importancia de la propiedad privada vs la participación de la comunidad.

Bilbao ha evolucionado de ser una ciudad industrial a un atractivo cultural y turístico. La ciudad ha mantenido el aire de tiempos antiguos y ha incorporado la modernidad sin romper con lo anterior. De entrada los señalamientos y vías de acceso, no solamente me parecieron actuales sino más inteligentes a comparación de lo que he visto en los últimos años. Al entrar a la ciudad, lo primero que me llamó la atención es que no había un solo cable atravesando la calle ni colgado de un poste o edificio, todo es subterráneo. Las banquetas muy limpias y no están rotas. No es que viva en la peor zona de Filadelfia, pero esto no se ve allá.

Pasamos por un edificio, La Alondiga, que antiguamente era bodega de vinos y hoy lo han convertido en centro cultural y deportivo.

En la foto se puede ver hasta arriba del pasillo el fondo de la alberca que es transparente. Este edificio está justo enfrente de donde vive Olga lo cual es bastante conveniente para comer, leer, ver películas, y hacer deporte.

Me vine al departamento de Iñaki para tratar de arreglar la conexión de internet en mi teléfono con at&t pero fracasé. Mañana lo intentaré con vodafone. Pude dormir una hora, baño y luego me quedé de ver con Iñaki, Olga y dos amigas de ella, Mónica y Amaya. Fuimos a un bar, luego a cenar increíblemente bien, todos se adaptaron a que no como jamón (Serrano) y pedimos anchoas, pulpos, salmón y varios más para compartir. Después fuimos a 3 ó 4 bares donde afortunadamente pasaban música latina incluyendo algo más actual pero también Duncan Dhu, Flans, Miguel Bosé, etc…
Ya avanzada la noche, las mujeres prometieron hacer parte del camino el fin de semana que viene esté donde esté, mientras que Iñaki me acompañaría en bici. Conforme más avanzaban los tragos más promesas se hacían.

El plan original para el sábado era armar mi bicicleta ir a vodafone y comer. Ahora será ir a vodafone, desayunar, ir al mercado para comprar comida para mi despedida, comer y ya para la noche armar mi bicicleta. Esperemos que todo resulte bien.

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