“El peregrino no es un tope, es un amigo del conductor” adaptación de Molotov

El resultado de mis estadísticas con una población n = 2 noches de hotel, indican que si duermo mucho la espalda baja me duele horrores al día siguiente. Hoy me levanté, o hice un esfuerzo sobrehumano para asemejarme a un mono-erectus, y bajé a desayunar. Increíble pensar que desperté en un palacio mejor conocido como el mejor hotel de León y las opciones para desayunar son exactamente las mismas que el pueblo allá afuera, tiene. Eso si, un poco más adornadas, con música barroca, y con muchos meseros a mi servicio pero la esencia es la misma. Con toda seguridad el rey Juan Carlos I desayuna exactamente lo mismo, pobre.

20130417-223520.jpg

Salsa y yo paramos en el parque más cercano y calenté lo más que pude todos los músculos. Salí de la ciudad, recorrí un par de pueblos y en Villadangos del Páramo me paré en una tienda para comprar mi bocadillo. Generalmente el pasaporte del peregrino le ponen el sello, también conocido como cuño o tampón, en los albergues u hoteles pero esta tienda también ofrecía ese detalle. Salí con mis alimentos y pasaporte sellado dirigiéndome a los siguientes pueblos.

20130417-224420.jpg

El viaje al siguiente pueblo fue 100% de carretera. Por un lado es cómodo, salsa me lo agradeció, pero por otro es aburrido. No es muy responsable llevar música por aquello de los demonios del camino, lo que queda es cantar y echarle ganas a la pedaleada. El siguiente pueblo, Hospital de Orbigo, ofrecía buenas vistas y más que nada un puente romano que ha sido reconstruido varias veces.

20130417-224508.jpg20130417-224516.jpg20130417-224538.jpg20130417-224525.jpg20130417-224531.jpg20130417-224545.jpg

Después el camino se puso bastante más interesante con unas muy buenas subidas, bajadas y excelentes vistas.
20130417-224828.jpg20130417-224841.jpg20130417-224835.jpg20130417-224846.jpg20130417-224901.jpg20130417-224853.jpg20130417-224908.jpg

El primer objetivo de este viaje es que, dentro de lo que cabe, el plan es que no hay plan. De entrada quería hacer 80km o lo equivalente a tres etapas caminando pero me topé con Astorga.

20130417-225120.jpg

Mi velocímetro marcaba 50km de recorrido y yo estaba fresco para seguirle, pero el universo me puso frente a una iglesia y al lado un SPA. Cada país tiene su encanto pero si ha habido algo que extrañaba de Europa son los SPAs. No pude resistir la tentación y entré. 90′ de alberca con chorros de agua y cascadas a las que te tienes que ir moviendo, vapor, sauna y un pasillo angosto con chorros de agua a los lados diferentes alturas del cuerpo conforme caminabas y regaderas a presión en el techo con piso de piedras de río. En un área, que lleva el nombre de Silla del peregrino, pones los pies en una tina en la que chorros a presión llegan a los gemelos alternando agua fría y caliente. Finalmente uno se echa a la tumbona con calefacción y toma un té mientras por la ventana ves a los peregrinos bajo el sol esforzándose para subir a la urbe chocolatera de Astorga.
20130417-230042.jpg20130417-230048.jpg

Salí sin ganas de irme del pueblo y menos de pedalear, en lugar de eso, reservé mi masaje para las 7:30pm en el mismo SPA, deje mis cosas en el albergue y bajo recomendaciones de la hospitalaria, chava alemana que subió mis alforjas al cuarto, me fui al museo del chocolate. Astorga tiene fábricas de chocolate y es muy famoso por sus productos artesanales.
20130417-230602.jpg20130417-230608.jpg

Saliendo entré al Palacio Episcopal, que es un edificio diseñado por Gaudí.
20130417-230819.jpg20130417-230829.jpg

Me fui a mi masaje, a cenar sopa de pescado, pescado empanzado y flan y me vine al albergue a convivir con otros peregrinos viendo el atardecer desde la terraza.

Fuera de la falta de movimiento en las piernas, hoy fue un excelente día.

20130417-231326.jpg

20130417-231320.jpg

20130417-231441.jpg

20130417-231448.jpg

Leave a Reply